El Diario Vasco, May 31, 2012

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El mejor show del mundo: Elvis Costello en París


Ricardo Aldarondo

Es difícil imaginar un concierto más completo, diverso, imprevisible y musicalmente rico que los que ofrece Elvis Costello, y sobre todo en esta gira The Revolver Tour, en la que, sin restar nada de rigor en lo musical, añade un componente de diversión y espectáculo absolutamente regocijante. Con una trayectoria de 35 años en los que no ha hecho un solo disco malo, y sí muchos sobresalientes, trabajando a destajo, componiendo cientos de canciones para él y para otros y colaborando con músicos de todo tipo, Costello sigue siendo insuperable en un escenario, acompañado por los tres Imposters, con los que la comunicación es asombrosa.

El pasado martes veíamos el concierto de Elvis Costello and the Imposters en el Olympia de París y confirmábamos el permanente estado de gracia de Costello, después de casi tres horas arrebatadoras. Y eso que empezó con problemas de voz: había tenido que suspender el concierto anterior por problemas vocales, y en la primera media hora en París se podía apreciar que a veces le fallaba. Lejos de achantarse, acortar el concierto, o mantenerse a medio gas, Costello se lanzó con un comienzo absolutamente rockero, se enfrentó a las complicadas melodías de I Still Have Another Girl e incluso cantó solo con un ukelele y hasta sin micrófono.

En esta gira Costello ha recuperado la famosa Spinning Wheel o ruleta de la fortuna, que llevó en su tour de 1986, y en la que están señaladas 40 canciones, o grupos de canciones, los llamados jackpots. Una chica va reclutando espectadores entre el público y los lleva al escenario. Hacen girar la rueda y el grupo toca la canción que sale en suerte. Pero el juego es más complicado, y divertido, con la intervención de Costello como maestro de ceremonias: solo en determinados momentos del concierto se hace girar la rueda, y el grupo tiene decenas de canciones más en la recámara, un centenar en total. Y cada noche pueden tocar cualquiera de ellas. Un repertorio siempre distinto e imprevisible, con más de treinta canciones por noche: éxitos o rarezas de cualquiera de sus discos y versiones de otros artistas, a veces metidas dentro de sus propias canciones.

El comienzo fue en plan Ramones: enlazando una con otra, “one, two, three, four”, sonaron arrolladoras I Hope You’re Happy Now, Heart of the City, Mystery Dance y Radio, Radio, mientras bailaba la go-go Dixie de la Fontaine en su jaula-peana.

Luego empezó el show de la ruleta. Un jovencillo que había con sus hermanas, su madre y su padre (un fan loco éste, delante nuestro), fue el primero en subir a escena, con Costello ataviado con chistera y haciendo de maestro de ceremonias de music hall. El chaval no podía contener la emoción y Costello le vacilaba: “I love you, too”. “El entretenimiento del público está en tus manos durante los próximos cinco minutos”, le decía, por si no estuviera suficientemente nervioso. Giró la ruleta y salió Motel Matches, viraje country. El invitado se sentaba junto al mueble bar, pegado a Steve Nieve, y le daban un bebida rosa para disfrutar de la canción. Algunos fueron empujados también a entrar en la ‘jaula’ y bailar durante la canción, cosa que hicieron la mayoría de ellos. La ruleta señaló a continuación Accidents Will Happen, mientras Katerina Valentina seguía reclutando gente discretamente en la oscuridad de la sala. Cada frase de Costello con sus invitados era una ocurrencia brillante, demostrando sus dotes de entertainer total, queriendo casar a una chica china y su amigo italiano, y contando que en un concierto en Massachusets (o por ahí), un hombre se le declaró rodilla en suelo y le pidió matrimonio.

Costello citaba algunas de las canciones que estaban en la ruleta, y el público bramaba más o menos a favor de ellas. I Want You era la más requerida, pero todo era cuestión de suerte. En la siguiente tirada, salió uno de los jackpots, denominaciones a menudo caprichosas que engloban varias canciones que, por ejemplo, contiene en su título la palabra Girl, o bien Time. En París salió Joanna, más rebuscada: como “Joanna” suena parecido a “piano”, según Costello, consiste en que Steve Nieve escoge las canciones que quiere tocar al piano, y Costello le secunda con la voz. Y ahí cayeron seguidas I Still Have Another Girl (la única vez que Costello fue a consultar la letra de una canción, las tiene todas memorizadas), She y Talking in the Dark.

El siguiente jackpot fue Numbers, que dio paso a la interpretación de Less Than Zero, 45 y One Bell Ringing. La ruleta provoca otros juegos: salió Detectives vs. Hoover Factory, se encendió el letrero luminoso de Request, y ahí el público tenía que decidir si quería que tocaran Hoover Factory o Watching the Detectives. Salió ésta, por abrumadora mayoría y en un segundo ya estaba sonando el redoble inicial de Pete Thomas.

Tras la celebradísima Oliver’s Army, el siguiente invitado fue sorprendentemente Antoine De Caunes, conocido presentador de programas musicales en la televisión francesa durante las tres últimas décadas, entre ellos el célebre Rapido, que no solo extrajo de la ruleta Bedlam, sino que se subió con la go-go a la jaula y bailó como loco esa canción. Al terminar se bajó, pero de un salto volvió a subir para seguir con el baile a go-go, porque los Imposters enlazaron sin descanso con un (I Don’t Want To Go To) Chelsea apoteósico, con unos juegos de guitarra y teclados memorables y un punteo brutal, que dio por finalizada la primera parte del concierto: sabido es que con Costello los bises pueden durar tanto como el concierto en sí, y así fue: diez canciones en el primer bis, y seis en el segundo.

El regreso fue en solitario y acústico y en tono de music hall: A Slow Drag With Josephine, Jimmie Standing in the Rain (en la que acabó cantando la preciosa canción de la era de la Depresión, Brother, Can You Spare a Dime) y una composición de los años 20, Who’s The Meanest Gal in Town Josephine, solo con un ukelele. Luego enlazó con Veronica con la guitarra acústica y desde la sombra se fue incorporando el grupo, esa máquina impecable que aúna precisión e improvisación. Con su capacidad para pasar de los momentos más alegres y poperos a los más dramáticos y escalofriantes, Costello entró directo a Shipbuilding, uno de los momentos más emocionantes de la noche. Siguió el tono dramático con National Ransom, una de las tres canciones que cayeron de su último disco. Y el show volvió con otro de los gadgets escénicos: el martillo de feria que produce distintos efectos en el repertorio, según la fuerza y habilidad de su ejecutor. Si alcanza la zona más baja, Costello promete los “éxitos del futuro, esas canciones que son tan buenas, que todavía no las he compuesto”. Nos quedamos sin saber cómo se resuelve en la práctica el asunto, porque la chica que empuñó el martillo, Stephanie, le dio un buen golpe, hasta la campana. Así que tenía derecho a elegir la canción que quisiera de todas las de la ruleta. Comunicó su decisión al oído de Elvis, y este aprovechó para crear un suspense hasta que empezaron a sonar las primeras notas de la preciosa So Like Candy. “¡Buena elección, Stephanie!”, grito alguien entre el público. En uno de esos detalles que revelan la increíble compenetración entre los Imposters y Costello, que reaccionan instantáneamente ante casi imperceptibles gestos del jefe, So Like Candy se transformó de pronto en Don’t Let Me Be Misunderstood, y esta en un Everyday I Write the Book mucho más rítmico que el original.

Y por más que hayas escuchado Alison cientos de veces, Costello te vuelve a poner la piel de gallina: la canta siempre como si fuera su canción más reciente y preciada. Es algo que practica con todo su repertorio: las versiones son siempre distintas, entregadas al feeling del momento, pero sin distorsionar nunca el original.

El segundo bis demostró que lo que Costello había advertido al principio era verdad: como en los casinos, la banca siempre gana, y si hace falta se hace trampa. Una pareja se encargaba de girar la ruleta, pero Costello metio mano y fue saltando posiciones hasta que la flecha señaló el último jackpot de la noche, Happy. O sea, dos canciones del inmenso Lp Get Happy! para arrancar la traca final. Y las escogidas fueron I Can’t Stand Up For Falling Down y High Fidelity. Ya todo el mundo levantado de sus asientos, y enlazando con la troglodita Pump It Up que una señora de entre 65 y 70 años, lo juro, bailaba como loca a nuestro lado, y que incluyó en medio un trozo de Day Tripper, de los Beatles. Con el típico “aún podemos más” de Costello y los Imposters, elevaron la locura enlanzando sin descanso con Peace, Love and Understanding, con el público absolutamente rendido. Lo normal era que con ese sudor y éxtasis colectivo acabara la cosa, y así suele ser. Pero Costello se atrevió a bajar el pistón con Poor Napoleon, para llegar a lo que fue ya la repanocha: la escalofriante declaración de desamor I Want You, en sobrecogedora interpretación que el público escuchó sentado y con absoluta devoción. No se puede pedir más, sólo que Costello vuelva pronto. Again and again.

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El Diario Vasco, May 31, 2012


Ricardo Aldarondo reviews Elvis Costello and the Imposters on Tuesday 29 May 2012 at Olympia, Paris, France.

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Clippings

The best show in the world: Elvis Costello in Paris


English Translation via Google Translate

It is hard to imagine a more complete , diverse , unpredictable and musically rich that concert featuring Elvis Costello, and especially on this tour The Revolver Tour, in which, without subtracting anything musically rigor adds an element of fun and absolutely exhilarating show. With an experience of 35 years in which he has not made ​​a single bad album, and yes many outstanding, working overtime , composing hundreds of songs for himself and others and collaborating with musicians of all kinds, Costello remains unsurpassed on stage, accompanied by the three Imposters, with which communication is amazing.

Last Tuesday saw the concert of Elvis Costello and the Imposters at the Olympia in Paris and we confirmed the permanent state of grace Costello, after almost three hours sweeping. And that started with voice problems: had to suspend the previous concert by vocal problems, and in the first half hour in Paris could appreciate that sometimes failed. Far from achantarse shorten the concert, or stay at half, Costello was launched with an absolutely rock start, faced the complicated melodies I Still Have Another Girl and even sang solo with a ukulele and even without a microphone.

On this tour the famous recovered Costello Spinning Wheel or Wheel of Fortune, which led to his 1986 tour, and which are marked 40 songs or groups of songs, called jackpots. A girl goes recruiting spectators in the audience and takes the stage. They spin the wheel and the band plays the song that goes in luck. But the play is more complicated , and fun, with the intervention of Costello as emcee: solo concert at certain times of the wheel is rotated , and the group has over dozens of songs in the chamber, a hundred in total. And every night can touch any of them. A repertoire always different and unpredictable, with more than thirty songs by night: successes and quirks of any of their albums and versions of other artists, sometimes tucked into their own songs.

The beginning was in Ramones plan : linking with each other, "one , two, three , four" , sounded overwhelming I Hope You're Happy Now , Heart of the City, and Mystery Dance Radio, Radio, while the go-go dancing Dixie De La Fontaine in her cage base.

Then began the show roulette . A jovencillo she had with her sisters, her mother and father (a crazy fan it in front of us ) , was the first to go on stage with Costello wearing hat and making emcee music hall . The boy could not contain her excitement and Costello hesitated : " I love you, too." " The public entertainment is in your hands for the next five minutes," he said , in case you were not nervous enough . He turned the wheel and went Motel Matches , turn country . The guest sat next to the bar , next to Steve Nieve , and gave a pink drink to enjoy the song . Some were also pushed back into the ' cage ' and dance during the song , which they did most of them . Roulette then noted Accidents Will Happen , while Katerina Valentina was recruiting people quietly in the darkness of the room. Each phrase Costello with his guests was a brilliant idea , showing his skills total entertainer , wanting to marry a Chinese girl and her Italian friend , and counting in a concert in Massachusetts (or thereabouts), a man is said knee on floor and asked for marriage.

Costello cited some of the songs that were on the wheel , and the audience roared roughly behalf. I Want You was the most requested , but it was just luck. In the next shot, he left one of the jackpots, often whimsical names that include several songs that, for example, contains in its title the word Girl or Time. In Paris left Joanna more elaborate: as " Joanna " sounds like "piano" as Costello, Steve Nieve is that choose the songs you want to play the piano, and her secondary Costello voice. And there fell a row I Still Have Another Girl ( the only time Costello went to consult the lyrics of a song, has them all memorized ), She and Talking in the Dark.

The next jackpot was Numbers, which led to the interpretation of Less Than Zero, One Bell Ringing and 45. Causes roulette games: Detectives vs Hoover Factory, the neon Request sign was lit, and that the public had to decide if they wanted to hear Hoover Factory or Watching the Detectives. He left it overwhelmingly and in a second Pete Thomas was already sounding the initial roll of Watching The Detectives.

After -celebrated Oliver's Army, the next guest was surprisingly Antoine De Caunes, known presenter of music programs on French television during the past three decades , including the famous Rapido , which not only removed from the Bedlam roulette, but came up with the go-go cage and danced to that song like crazy . At the end it came down, but jumped again ascend to continue dancing go-go, because the Imposters bonded tirelessly with (I Do not Want To Go To) Chelsea apotheosis , with games guitar and keyboards memorable and brutal tap, which ended the first part of the concert: it is known that with Costello encores can last as long as the concert itself, and so it was: the first ten songs in a, and six in the second.

The return was solo and acoustic tone and music hall : A Slow Drag With Josephine Jimmie Standing in the Rain (which ended up singing the beautiful song of the era of the Depression, Brother , Can You Spare a Dime ) and a composition of the 20s, Who's The Meanest Gal in Town Josephine , only with a ukulele . Then Veronica linked with acoustic guitar and from the shadow group was incorporated , that machine that combines impeccable precision and improvisation. With its ability to move from the most joyful and the tiller handle most dramatic and creepy moments , Costello went straight to Shipbuilding, one of the most exciting moments of the night. He followed the dramatic tone with National Ransom, one of three songs that fell from his latest album. And the show returned with another scenic gadgets: the hammer trade show different effects in the portfolio , depending on the strength and skill of the executioner. If you reach the lower zone , Costello promises "successes of the future, those songs that are so good, that I have not made ​​yet." We were unsure how to resolve the case in practice, because the girl who wielded the hammer, Stephanie, gave him a good blow to the bell. So I had the right to choose the song you'd like all of roulette. Communicated its decision to the ear of Elvis, who took the opportunity to create a suspense until they began to sound the first notes of the beautiful So Like Candy. "Good choice, Stephanie! " Shouted someone in the audience. In one of those details that reveal the incredible rapport between Costello and the Imposters, reacting instantly to the boss's almost imperceptible gestures, So Like Candy became suddenly Don't Let Me Be Misunderstood, and is in a Everyday I Write The Book much more rhythmic than the original.

And as you've heard Alison hundreds of times Costello relocate you goosebumps: the ever sing like her latest song and precious. It's practicing with his repertoire: versions are always different, given the feeling of the moment, without ever distort the original.

The second encore which showed that Costello had warned at the beginning was true : as in casinos, the house always wins, and if necessary trap blocks. A couple was responsible for spinning the wheel, but Costello was metio hand and jumping positions until the arrow pointed the jackpot last night, Happy. That is, two songs from the immense Lp Get Happy! to start the final fireworks. And were the chosen I Can not Stand Up For Falling Down and High Fidelity. Now everybody up from their seats, and linking to the caveman Pump It Up a lady between 65 and 70 years , I swear, danced like crazy on our side, and that included a piece in the middle of Day Tripper , the Beatles. With typical " can even " of Costello and the Imposters , we raised trunks linking madness tirelessly with Peace , Love and Understanding, with absolutely rendered public. It was normal to sweat and collective ecstasy that had just the thing, and so often . But Costello dared to lower the piston Poor Napoleon, to get to what was already the repanocha : the chilling statement heartbreak I Want You, in awe the audience heard interpretation seated with absolute devotion. Can not ask for more, only Costello back soon. Again and again.

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