El Pais, December 12, 2010

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Elvis Costello "Cada canción debe encerrar su misterio"

El chico que irrumpió con corbata en el punk Venía de familia musical

Jesús Ruiz Mantilla

La carrera de Elvis Costello ha alcanzado una madurez envidiable. Casado con Diana Krall, ajeno a los agobios y las presiones de la industria, disfruta su gran momento.

Elvis Costello jamás quiso ser una estrella del rock. Tan solo un decente hacedor de canciones. Un músico de la legua. Un hombre libre. No buscó grandes públicos, ni seducciones masivas, ni números uno en las listas. Pero ha conseguido mucho más. Hoy no hay figura de dos o tres generaciones que no se haya fijado en su trabajo. Es todo un referente de la cultura pop.

Con el apellido italiano robado por coquetería a su bisabuela, Costello responde en su pasaporte al nombre de Declan Patrick MacManus, descendiente de irlandeses. Hoy es un anglosajón poco apegado a las raíces. Nacido en Londres en 1954, vecino en su infancia de Liverpool, actual habitante de Canadá, del frío Vancouver, donde vive con su esposa, la diva del jazz Diana Krall, y con sus gemelos.

También con su colección de guitarras y su mirada al mundo. La que le ha hecho lanzar una crónica negra del caos que nos rodea a nivel mundial llamado National ransom. En este nuevo disco, una especie de suma de todos los estilos donde Costello ha bebido antes, el músico ha venido a señalar y a expiar culpas conjuntas, a reírse y a lamentarse, a penar y aullar penas colectivas y a regocijarse con una música compleja y certera, rica y muy personal.

Alejado de la parafernalia de las grandes estrellas, buscó siempre su sitio. Cuando el punk asolaba Londres entre pelos de punta, agujas e imperdibles, vómitos y catarsis nihilistas que naufragaban entre las drogas y el alcohol, Costello se presentó ante el mundo con corbata y gafas de pasta. Igual que ahora, con cierto aspecto de rockabillie repelente, pero ganas de hacerse un sitio entre los intelectuales del negocio.

Mientras muchos cayeron por el camino, él ha perseverado y cuenta ya 36 discos a las espaldas. Puede que esté ya componiendo los últimos. Es muy consciente. La nueva era puede tragárselo todo. Lo primero, el negocio de la música. Pero a Costello le da igual. Está dispuesto a componer una canción al día y vivir de su ración de música en la Red o en las pequeñas salas donde todavía le queden admiradores dispuestos a pagar entrada. Como un camaleón o un superviviente, sigue demostrando una increíble capacidad de adaptarse a los tiempos. Aunque sean tan duros y necesiten un urgente rescate, como estos.

Este último disco suyo es una especie de enciclopedia de la música popular. Un resumen de todos los estilos en los que ha buceado, desde Kurt Weill hasta los ecos modernos de Tom Waits. ¿De dónde bebe? No pienso en estilos cuando compongo una canción. Agarro lo primero que viene y lo desarrollo en la forma que conviene a cada historia. Obviamente he recorrido un largo camino, sobre todo en los últimos 15 años. A veces buscas sonidos específicos para montar una composición. En esta ocasión he decidido adaptar la música conveniente para cada historia. La suerte que además he tenido es que he podido contar con dos grupos para perfeccionarlo todo.

Eso ayuda. Son músicos muy compenetrados y entregados a la concepción que da el autor de las canciones. Nos llevamos tan bien que no necesitamos ni hablar para entendernos después de 25 años trabajando juntos. Así que si tienes los mejores músicos, te desinhibes y te concentras más allá de la razón.

Racionalizar las canciones no debe de ser buena cosa. ¿Es mejor dejarse llevar por los impulsos? No planeo nada. No busco temas que den coherencia a un disco; cuando me preguntan cuál es el motor, respondo que es la acumulación de todo lo que se me ocurre, no algo en lo que has pensado previamente y luego haces que se relacione con esa idea. National ransom es una especie de cómic negro de rock and roll sobre el momento en que vivimos, esta situación caótica y que nos produce tanta ira. Pero sin embargo, la siguiente canción que sigue es un retrato muy íntimo sobre un hombre mágico que se encuentra en mitad de un espejismo. Me inspiraba tonos de los años veinte. Así voy buscando contrastes, hondos y juguetones. No todo tiene que ser serio y profundo.

Quite, quite. No, además se da la curiosidad de que cuando te encuentras componiendo una canción como The stations of the cross puedes divertirte, disfrutar. No conviene que sufras porque debes estar pendiente de que funcione bien, que sea poderoso el resultado. Te asusta el momento en que lo grabas y lo interpretas porque temes no transmitir toda la fuerza necesaria.

¿Plena concentración es lo que requiere? Absoluta, al detalle y poco tiempo de grabación, como este disco. Eso da mucha confianza. En 11 días lo hicimos. Parecía un diálogo de jazz, aunque no lo era.

¿Por qué 'National ransom' y no 'International ransom'? ¿Cuál debe ser la dimensión de nuestro rescate? Porque supongo que en cualquier parte del mundo en la que te encuentras te crees el centro. También podría ser Personal ransom. El caso es que hemos confiado demasiado en gente que creíamos que tenía las respuestas y no se enteraban de nada. Que lo único que buscaban era nuestra confianza y nuestra entrega para forrarse. Todo eso produjo una enorme inestabilidad y reacciones en cadena y también nos hizo preguntarnos qué sentido tiene todo lo que poseemos, todo lo que deseamos. También nosotros somos responsables de lo que ha ocurrido.

Alguien se lo ha llevado crudo. ¿Quién? Por eso se nos ocurrió también ese dibujo del banquero zorro que escapa con el dinero, ese es el elemento. Pero no es cuestión solo de dinero, ¿o sí?

Primero se llevaron la pasta y después otras cosas: sueños, dignidades, moral, sentido del humor. Si vendes secretos nucleares a una nación enemiga, a eso se le llama traición, ¿no? Si haces lo mismo en el mundo de las finanzas, no te ocurre nada. Es paradójico. Por cosas más ligeras te quemaban en la Edad Media. Proponían una especie de brujería, alquimia financiera. Y caímos. Somos responsables también. Cuando alguien roba un limón o una naranja, lo paga. Nosotros en el mundo rico tampoco nos estábamos preguntando quién en realidad pagaba la cuenta de nuestras comodidades. Nos creemos que el colonialismo ha desaparecido y simplemente se ha transformado en otra cosa. No es asunto de buenos y malos, es más complicado.

¿Nos lo hemos merecido? En parte, pero no quisiera dar una impresión desesperada.

No creo que la solución esté en el Tea Party. ¿Y usted? A mí eso de divinizar el futuro… Esa actitud da miedo. Pero no voy a denunciar eso en mis canciones. No creo en la música que se mueve a base de lemas, lo bonito es explorar contradicciones, diferentes puntos de vista. No debemos simplificar nada en eslóganes. Se habla mucho y se piensa poco.

Eso que usted es un maestro de la narración en sus canciones. ¿Cuál es la pieza perfecta? ¿La que mezcla una historia con algo de poesía? Cada canción tiene su sentido, su utilidad, su lugar, no las hay inferiores o superiores, tampoco cambian nada. En mi caso son una forma de expresión. Si algo me conmueve o me toca, lo expreso y tengo la suerte de que hay gente que me escucha y se identifica con ello e incluso les ayuda a entender qué les pasa. El hecho de cómo las canciones ayudan a la gente es más sencillo, nada que ver con la ambición de llevarle las respuestas a nadie.

¿No busca la canción perfecta? No, no la busco. No preconcibo nada. Lo hago y punto. Escribo y acabo reuniéndolo todo en un disco. Tampoco pretendo que se escuchen con un sentido unitario, que cada uno elija lo que le gusta. La música nunca deja de hacerse y tampoco mi obra busca una unidad, una coherencia. Cada vez que las interpreto varían, cambian y ofrecen compañía a la gente con otros matices. Ni siquiera pretendo que se entiendan al cien por cien. Creo que cada canción debe encerrar su misterio.

¿Dar pinceladas, pintar, más que escribir? Algo así. Seguir impulsos que queden dentro, quizá para huir de esa necesidad de comunicación directa que obsesiona a todo el mundo ahora. También de las polarizaciones.

Blanco o negro. O eres un genio o das asco. Tampoco es eso. Es absurdo. No todo puede ser entendido a la tremenda. Eso es mentira. Lo más sencillo puede ser fundamental, sobre esa línea trabajo. Todavía, aunque no sabemos dónde acabaremos. Puede que este sea el último disco que haga porque para el momento en que tenga otro preparado la discográfica no exista. El negocio se está transformando tan rápido que puede pasar. Hay una obsesión por vender canciones de saldo.

Puede que acabe escribiendo una canción al día y la lance por Internet. Consumo. A lo mejor hasta me gusta. No tendrá el sentido comercial que tiene ahora, que es mínimo. Sería divertido, como hacer pan. La canción del día. No importa, no pasa nada. En vez de mostrarnos apocalípticos sobre lo que venga, disfrutemos las posibilidades que se nos abren. No lo vivamos con cinismo, seamos positivos, ya hay demasiadas cosas de qué quejarnos.

Es la vida. Soy optimista, no creo que la historia se cierre ante mí. No ambiciono grandeza. No necesito que me adore todo el mundo para que venga a mis conciertos, solo el público necesario para seguir adelante. No tengo por qué vender mucho, ni un disco más a la larga para que la gente que lo desea de verdad acuda a verme.

¿No le corroe la ansiedad? ¿No siente la presión de las grandes estrellas del pop o el rock? En absoluto. He visto esas obsesiones en otras personas y no las quiero para mí. He vivido intensamente. He sido desgraciado y feliz.

Ahora es padre de gemelos. ¿Satisfecho y entregado? Claro, esa experiencia da un profundo sentido a todo. Incluso a costa de los agobios que pueda tener cualquier padre. Es lo más importante, mucho más que cualquier cosa que haga. Lo que me perdí con mi hijo mayor, a quien no atendí suficiente porque estaba demasiado pendiente de consolidar mi carrera y me arrepiento, no pienso volver a repetirlo. Es lo que tocaba. Pero no pienso volver a repetirlo. Hay mucha gente que se pierde esas alegrías en la vida cotidiana porque está absorbida por su trabajo. Yo también tengo un trabajo, una casa, soy afortunado, pero puedo además compatibilizarlo.

Cuando recuerda ahora a aquel chico que se apostó a cantar en la calle para conseguir un contrato con la CBS, ¿cómo lo ve? En cada momento he actuado como creía que debía. Lo que hacía tenía su valor. Entonces buscaba una oportunidad para grabar. Tampoco te daban tanto. Solo te adelantaban tu propio dinero para hacer un disco. Era una apuesta. Yo solo quería grabar a ver qué pasaba. En ese sentido, como tampoco he sido un artista mayoritario, arriesgaban poco. Por supuesto que gané mi dinero, pero quise centrarme en forjar una carrera noble y eso es poco compatible con el negocio. Porque esa ansia de superación o de nivel artístico les produce poca confianza. Pero lo que no tiene gracia en este negocio es repetirse, ¿no cree? Hay que romper los lazos para crecer.

Pero usted siempre ha sido un 'outsider'. Cuando apareció en el ambiente punk londinense se presentó con corbata. Eso era personalidad y lo demás tonterías. Puede. Es lo que quería, no se trataba de hacerse famoso. La fama es un accidente que acompaña todo. Yo quería escribir e interpretar canciones. Tocar y viajar, como mi abuelo, mi padre.

¿Dónde siente que encaja en este mundo? Este es mi pequeño retrato de usted: un irlandés nacido en Londres que conoce a la perfección la música de Estados Unidos y vive en Canadá. El perfecto anglosajón. No me había puesto a pensar así en ello. La libertad que me da la música borra cada línea de lo que pone en mi pasaporte. Pero la verdad es que nunca he pertenecido a los lugares donde he vivido. Liverpool no es exactamente Inglaterra, nací en Londres, me fui a Dublín, pero tampoco éramos realmente irlandeses porque mis padres provenían de Irlanda del Norte. La nacionalidad, la pertenencia a un país, no es importante para mí. Es el lugar en el que te sientes bien en cada momento de tu vida y eso puede ser una noche agradable o la compañía de tus amigos, incluso extraños. Ahora mismo, para mí, ese lugar en el que me siento a gusto es Vancouver y Nueva York. Cuando estoy lejos, la tecnología me lo acerca. Tampoco sé dónde acabaremos. Depende de qué quieran hacer los niños cuando crezcan.

¿Cuál es exactamente el problema entre usted y los ingleses? No ha sido muy fino con ellos algunas veces. Son exageraciones de los periodistas, no entienden ciertas cosas y me cuelgan el letrero de que odio Inglaterra. Pero no es así. Me fui una vez para Irlanda a vivir, cierto, pero no por odio.

Llegó a decir que le daban vergüenza los ingleses en la época de Thatcher. Bueno, fue una etapa en la que me sentía completamente ajeno a la política de ese país y creí en la necesidad de oponerme, pero no porque no me gustara. Vengo a menudo, mi familia vive ahí y el poco tiempo que estoy lo disfruto.

Al menos uno se siente un poco del lugar donde juega su equipo de fútbol, y el suyo es el Liverpool. Bueno… Me aclaman allí cuando toco bien. Pero si meto la pata, dicen que soy del Sur.

¿Qué es el fútbol para usted? Un juego más que un fenómeno. Lo sigo desde 1962, a los jugadores que he admirado siempre, no a esa especie de superhombres de ahora. Es increíble en lo que se han convertido. Y me admira que este mundo subsista al mismo nivel que hace nada cuando todo lo demás se desmorona alrededor. También la pasión y la locura que sigue causando. No sabría explicar por qué.

Puede que se explique por lo feliz que hace a la gente. Puede ser. Pero no justifica las cifras porque tampoco es 100 veces mejor de lo que era en el pasado. Me resulta un poco irreal y absurdo. Me recuerda a la burbuja y al mundo ideal que vivió el negocio de la música en los ochenta: cortes de pelo horribles, música mala y cifras astronómicas para apoyar naderías que duraban dos segundos, con algunas excepciones. Me da que todo eso va a acabar mal.

¿Cree que tendrán su castigo, entonces? Seguro.

Era su padre quien le llevaba al fútbol, ¿no? Sí, y no teníamos equipo fijo. Pero una vez vi ganar al Liverpool 5-2 y me quedé con ellos. Cuando eres niño te apuntas al caballo ganador.

También su padre le regalaba discos. Mi padre y mi madre. Ella vendía música y debía conocerlos bien para recomendarlos en la tienda. Aprendía mucho y debía formarse un criterio. Los discos entonces eran artículos de lujo y debían venderse a conciencia. Mi padre era músico de jazz y como tal debía buscarse mucho su medio de supervivencia. Además de tocar la trompeta, se dedicó a cantar en todo tipo de clubes y a grabar desde anuncios hasta lo que fuera. La música me rodeaba, además mi padre debía escuchar grupos de la época para interpretar sus canciones, desde The Beatles hasta The Kinks o Small Faces.

¿Con eso creció? Más o menos, entre eso y la sabiduría de mi madre, entre Sinatra, Nat King Cole, músicos de jazz.

Así que desde niño supo apreciar el buen estilo a la hora de cantar, las buenas voces. Usted sabe cantar. ¿Cree que otros artistas de su estilo no le han dado al canto la importancia que se merece? Técnicamente no me considero buen cantante. Lo que sí tengo es mi propio sentido del ritmo y el tempo a la hora de cantar. A veces me critican que meto demasiadas letras en mis canciones, pero es porque sé hacerlas funcionar así, con una especie de sentido teatral y dramático. Son cosas instintivas.

Bueno, pero todas esas horas escuchando desde niño esa música le habrán conformado un gusto. Todo el jazz y la música clásica a la que acudía de niño también. Me llamaba la atención el misterio, y cuando me he hecho mayor he ido comprendiendo mejor su significado. Esa dimensión diferente a la escala que dan las canciones.

¿Fue en esa época cuando empezó a tocar la guitarra? Una guitarra en su mano adquiere una dimensión de orquesta sinfónica. Así como puedo perderme en sonidos, en este último disco quise que casara bien la voz con la guitarra. Fue instintivo, pero al darme cuenta lo trabajé, lo perfeccioné. Después de 33 años descubro y busco esos efectos nuevos. Cada canción necesitaba una guitarra distinta.

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El Pais, December 12, 2010


Jesús Ruiz Mantilla interviews Elvis Costello about National Ransom


Elvis Costello "Every song must enclose his mystery"

The guy who broke a tie in the punk
He came from a musical family

Elvis Costello's career has reached an enviable maturity. Married to Diana Krall, oblivious to the burdens and the pressures of the industry, enjoy her big moment.

English Translation via Google Translate

Elvis Costello never wanted to be a rock star. Just a decent maker of songs. A musician in the league. A free man. He did not seek large audiences, or mass seduction, or number one on the charts. But it has gotten a lot more. Today there is no figure of two or three generations is not fixed in their work. Is a reference to pop culture.

With the Italian surname coquetry stolen by her great-grandmother, Costello responds in their passport upon Declan Patrick MacManus name, of Irish descent. Today is a little Anglo attached to the roots. Born in London in 1954, his childhood neighbor in Liverpool, now resident of Canada, the cold Vancouver, where he lives with his wife, jazz diva Diana Krall, and their twins.

Also with his collection of guitars and their world view. The one that made you throw a black chronicle the chaos around us globally called National ransom. In this new album, kind of sum of all styles where Costello drank before, the musician has come to atone joint pointing and blame, to laugh and mourn, to grieve and howl collective punishment and to rejoice with a complex and accurate music rich and very personal.

Away from the trappings of the big stars, always looked your site. When the London punk was raging between creeps, needles and safety pins, vomiting and catharsis nihilistic shipwrecked between drugs and alcohol, Costello was presented to the world with tie and horn-rimmed glasses. Just like now, with some aspect of Rockabilly repellent, but wanted to make a place among the intellectuals of the business.

While many fell by the way, he has persevered and now has 36 albums to his back. You may already composing the past. He is well aware. The new age can swallow whole. First, the music business. But Costello does not care. Are you willing to make a song a day and live their fill of music on the web or in small rooms where fans will still remain willing to pay entrance. Like a chameleon or a survivor, continues to demonstrate an amazing ability to adapt to the times. Although they are so hard and needing a bailout, like these.

His latest disc is an encyclopedia of popular music. A summary of all the styles in which he has dived from Kurt Weill to modern echoes of Tom Waits. Where baby? I do not think in styles when I compose a song. I grab the first thing that comes and development in the way that suits each story. Obviously I've come a long way, especially in the last 15 years. Sometimes looking for specific sounds for mounting a composition. This time I decided to adapt the appropriate music for each story. The luck I've also had is that I could have two groups to perfect everything.

It helps. They are blended and delivered to the conception that gives the author of songs musicians. We get along so well that we need not speak to understand after 25 years working together. So if you have the best musicians, you desinhibes and concentrate beyond reason.

Rationalize the songs should not be good thing. Is it better to go with the impulses? I do not plan anything. I seek topics that give coherence to a disk; when I asked what the engine respond that is the accumulation of everything that happens to me, not something I've previously thought and then you do that relates to that idea. National Ransom is a kind of black rock and roll comic about the time we live in this chaotic situation and we produce so much anger. But nevertheless, the next song that follows is an intimate portrait of a magical man who is in the middle of a mirage. I was inspired tones of the twenties. So I'm looking for contrasts, deep and playful. Not everything has to be serious and deep.

Quite, quite. No further curiosity that when you find yourself writing a song like The stations of the cross you can have fun, enjoy occurs. Should not suffer because you must watch for it to work well, it is powerful the result. You scared the moment you record and interpret because you fear not transmit all necessary force.

Plena? Concentration is required? Absolute attention to detail and little recording time, as this disc. That gives a lot of confidence. In 11 days we did. Dialogue seemed jazz, but it was not.

Why 'National Ransom' and not 'International ransom'? What should be the size of our rescue? Because I guess anywhere in the world in which you find yourself you think the center. It could also be Personal ransom. The fact is that we rely too much on people we thought we had the answers and were not told anything. That all he wanted was our confidence and our delivery to line. All this produced an enormous instability and chain reactions and also made us wonder what the point of everything we have, everything we want. We are also responsible for what happened.

Someone has taken raw. Who? That's why we also did that drawing fox banker who escapes with the money, that's the element. But it's not just a matter of money, do you?

First they took the dough and then other things: dreams, dignity, morality, sense of humor. If you sell nuclear secrets to an enemy nation, that's called treason, right? If you do the same in the world of finance, like nothing happens. It is paradoxical. For lighter things you burned in the Middle Ages. They proposed a kind of witchcraft, financial alchemy. And we fell. We are responsible too. When someone steals a lemon or an orange, pay it. We in the rich world did we were wondering who actually paid the bill for our comforts. We believe that colonialism has disappeared and has simply been transformed into something else. It is not a matter of good and bad, is more complicated.

Do we get what we deserve? In part, but I would like a desperate impression.

I do not think the solution is in the Tea Party. Do you? To me that deify the future? That attitude is scary. But I'm not going to report that in my songs. I do not believe in the music that moves based on slogans, how nice is to explore contradictions, different points of view. We should not simplify anything in slogans. There is much talk and little thought.

That you are a master storyteller in his songs. What is the perfect piece? Does that mixes history with some poetry? Each song has its meaning, its utility, instead, there are not inferior or superior, do not change anything. In my case they are a form of expression. If something moves me or touch me, I put it and I'm lucky that there are people who listen to me and identified with it and even help them to understand what happens. Just how songs help people is easier, nothing to do with the ambition to bring the answers to nobody.

Do you not look for the perfect song? No, not the look. No preconceptions about anything. I do, period. I write and just collecting it all on one disc. Nor do I pretend that I listen to a single meaning, that each choose what you like. The music never stops and neither do my work looking unit consistency. Every time I play vary, change and offer companionship to people with other shades. Do not even pretend that I understand a hundred percent. I think every song should enclose their mystery.

To give brushwork, paint rather than write? Something like that. Follow impulses that lie within, perhaps to escape the need for direct communication that haunts everyone now. Also polarisations.

White or black. Or you're a genius or disgust. Neither is that. It's absurd. Not everything can be understood in tremendous. That's a lie. The simplest may be crucial, that line work. Still, we do not know where we'll end. Perhaps this is the last album to do because by the time you have another prepared the record does not exist. The business is changing so fast that can happen. There is an obsession for selling songs of balance.

You may end up writing a song a day and throw it over the Internet. Consumption. I might even like it. Do not have the business sense it has now, which is minimal. It would be fun, like making bread. The song of the day. No matter, nothing happens. Instead of showing what doomsday comes, enjoy the possibilities open to us. Do not live with cynicism, let's be positive, since there are too many things to complain about.

It is life. I am optimistic, I think the story is close to me. No aspire greatness. I do not need everyone adore to come to my concerts, just need the public to move forward. I do not have much to sell, nor an album more in the long run for people who really want to see me go.

Did not corrode anxiety? Do not feel the pressure of the big stars of pop or rock? Not at all. I've seen those obsessions in other people and not want for myself. I have lived intensely. I have been unhappy and happy.

Now you are the father of twins. Satisfied and delivered? Of course, that experience gives a deep sense of everything. Even at the cost of the burdens you may have any parent. Is most important, much more than anything he does. What I missed with my older son, who attended not enough because I was too focused to consolidate my career and regret, I will not repeat it again. It's what I played. But I will not repeat it again. Lots of people lose those joys in everyday life because it is absorbed by her work. I also have a job, a house, I'm lucky, but I can also make it compatible.

When I now remember that guy who decided to sing in the street to get a contract with CBS, how do you see? At all times I acted as I thought I should. What did had value. Then for an opportunity to record. Neither gave you both. Only you adelantaban your own money to make a record. It was a bet. I just wanted to see what was recorded. In that sense, as I have not been a major artist, risked little. Of course I won my money, but I wanted to focus on building a noble race and that is very compatible with the business. Because that desire to excel or artistic level gives them little confidence. But what is not funny in this business is repeated, do not you think? We must break the ties to grow.

But you've always been an 'outsider'. When he appeared in the London punk atmosphere was presented with a tie. That was personality and other nonsense. You can. It's what I wanted, this was not to become famous. Fame is an accident that accompanies it. I wanted to write and perform songs. Touch and go, like my grandfather, my father.

Where do you feel you fit in this world? This is my little portrait of you: an Irish born in London who knows perfectly the music live in the U.S. and Canada. The perfect Englishman. I had not thought about it as well. The freedom that music gives me delete every line of what you put in my passport. But the truth is I've never belonged to the places I've lived. Liverpool is not exactly England, was born in London, I went to Dublin, but we were not really Irish because my parents were from Northern Ireland. Nationality, membership of a country is not important to me. It is the place where you feel good in every moment of your life and that can be a nice evening or the company of your friends, even strangers. Right now, for me, that place where I feel at home is Vancouver and New York. When I'm away, what about me technology. Do not know where you end up. It depends on what the kids want to do when they grow up.

What exactly is the problem between you and the English? It was not fine with them sometimes. Are exaggerations of journalists do not understand certain things and I hang the sign I hate England. But it is not. I went once to Ireland to live, true, but not hate.

He even said that he was embarrassed by the British in the Thatcher era. Well, it was a stage that I was completely oblivious to the politics of this country and believed in the need to resist, but not because they dislike. I come often, my family lives there and the little time I enjoy it.

At least you feel a bit of where his team plays football, and yours is Liverpool. Well? I cheer when I play well there. But if I screw up, say I'm from the South.

What is football for you? A game more than a phenomenon. I follow him since 1962, players who have always admired, not that kind of supermen now. It's amazing what they have become. And I admire that this world will exist at the same level that does nothing when everything else crumbles around. Also the passion and madness that is causing it. Can not explain why.

Can you explain how happy it makes people. It can be. But not justify the figures because it is not 100 times better than it was in the past. I find it a bit unrealistic and absurd. Reminds me of the bubble and the ideal world he lived the music business in the eighties: horrible hair cuts, bad music and to support astronomical nothings that lasted two seconds with some exceptions figures. I feel that all this will end badly.

Do you think that will have their punishment, then? Security.

It was your father who took you to football, right? Yes, and we had fixed equipment. But once I saw Liverpool win 5-2 and I stayed with them. When you're a kid you join the winning horse.

Also drives his father gave him. My father and my mother. She sold music and should know them to recommend the store. I learned a lot and had to form an opinion. The disks then were luxury items and were to be sold to consciousness. My father was a jazz musician and as such had long sought their means of survival. Besides playing the trumpet, he devoted himself to sing in all kinds of clubs and record from up ads whatever. The music around me, plus my father must hear groups the time to perform their songs, from The Beatles to The Kinks or Small Faces.

With that grew? More or less, between that and the wisdom of my mother, from Sinatra, Nat King Cole, jazz musicians.

So a child could appreciate good style when singing, good voices. You can sing. Do you think your style of other artists have not given the song the attention it deserves? Technically I do not consider good singer. What I do is I have my own sense of rhythm and tempo when singing. Sometimes I complain that I put too many characters in my songs, but because I make them work well, with a kind of theatrical and dramatic sense. They are instinctive things.

Well, but all those hours listening to music since childhood that have given you taste. All the jazz and classical music to the child who came too. I was struck by the mystery, as I've gotten older I've been meaning better understood. That dimension different from the scale that give the songs.

Was at this time that he began to play guitar? A guitar in his hand acquires a dimension of symphony orchestra. As I can lose myself in sounds, in this last album I wanted to marry the right voice with guitar. It was instinctive, but when I realized it worked, it perfected. After 33 years I search and discover these new effects. Each song needed a different guitar.

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