La Voz de Galicia, June 11, 2005

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La Voz de Galicia

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Qué pena de pabellón auditivo

Crónica | Concierto de Elvis Costello

B. R. Sotelino

Pese a las adversas condiciones de sonido, el artista ofreció un generoso concierto en el que durante dos horas y media repasó su extensa contribución a la historia de la música

Cada vez que hay un concierto en el Pabellón de As Travesas de Vigo, el público acude con resignación esperando que por arte de magia se solucione un problema básico para el disfrute de un espectáculo musical. Resulta que el citado auditorio es como una gran caja metálica en la que los sonidos rebotan del suelo al techo y de una pared a otra como en un partido de squash. Los espectadores esperan el milagro, pero la Virgen de Lourdes se resiste a ayudar a los técnicos de sonido. Y así, uno tras otro, van cayendo los mitos desde un escenario que, o se adecúa a ese uso, o que se utilice para los fines para los que la cancha ha sido concebida, los encuentros deportivos de toda índole. Al menos, mientras no se acepte la música como competición, olímpica o no.

De esta forma no habría que lamentar espectáculos como el que ofreció la noche del jueves el músico británico Elvis Costello. El artista ofreció uno de esos conciertos que podrían calificarse de inolvidables por la calidad de los intérpretes y la energía y el genio que derrochó el compositor e intérprete. Sin dar tregua, Costello sacó toda la artillería y fue enlazando una canción con otra, cambiando de ritmo sin perder el norte, uniendo sus impecables baladas con sus temas en los que ensambla estilos sin que nada chirríe: del rock espídico al reagee bailón, del soul sensual al pop setentero, del jazz al country como un coche de lujo: acelerando de cero a cien en cuestión de segundos.

Cuando empezó, la frialdad del auditorio semivacío daba escalofríos. Al arrancar la potente banda, la primera reacción era la de salir huyendo de una trampa letal para cualquier tímpano con ganas de llegar a viejo sin catar el sonotone . Afortunadamente, Elvis Costello es un profesional de primera categoría y supo hacerse con la situación como un torero hasta conseguir que el público se rindiera a sus pies. Dos orejas y vuelta al ruedo. Fueron dos horas y media de frenético viaje por la historia del mejor rock y pop de los últimos veinte años. Eso se notaba entre la audiencia, talludita , a la que habría que añadir una reflexión «de género»: ¿Por qué el 85 por ciento de los más fanáticos seguidores de Elvis Costello son hombres?

El artista británico, arropado por su banda The Imposters, hizo un repaso por algunos de sus temas míticos: Radio Radio, Alison, Olivers Army, Watching the detectives , (I don't want to go) Chelsea, Pump it up, Almost blue ... Intercaló riffs guitarreros de melodías tan famosas como el I fell pretty de West side story y hasta dejó caer el éxito más surfero, la parodia a lo Beach Boys The other side of summer e impresionantes composiciones como la que da título a su álbum del 98, Painted from memory, además de algunos temas del último disco, The delivery man.

La versatilidad ya conocida del brillante músico quedó patente en su primera visita a Vigo. Es de suponer que él no sabía cómo llegaba hasta los oídos de los que aguantaron pasando por alto la distorsión para saber apreciar los destellos del genio entre la maleza sonora. De ser así, era para cabrearse. Y no lo hizo. Al contrario, impertérrito con su traje y su corbata roja, con actitud incansable y un trabajo impecable, fueron pasando por sus manos una impresionante colección de guitarras eléctricas y acústicas.

Con los bises siguió demostrando generosidad y al final cayeron casi treinta canciones, todo un récord para la habitual tacañería que se gastan las estrellas. Hasta se atrevió con una estrofa a capella, casi inaudible para los que se situaban más lejos del escenario, que produjo un silencio de ceremonia. Sordos, pero contentos.

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La Voz de Galicia, June 11, 2005


B. R. Sotelino reviews Elvis Costello & The Imposters, Thursday, June 9, 2005, Vigo, Spain.



What penalty pinna?

Concert of Elvis Costello

English via Google Translate...

Despite the adverse conditions of sound, the artist offered a generous concert that during two hours reviewed his extensive contribution to music history

Whenever there is a concert in the Pavilion of Ace Travesas of Vigo, the public goes with resignation hoping that by magic art a basic problem for the benefit of a musical spectacle is solved. The problem is that the mentioned space is like a great metallic box in which the sounds bounce of the ground to the ceiling and a wall to another one like in a game of squash. The spectators wait for the miracle, but the Virgin of Lourdes resists to help the sound technicians. And thus, one after another one, is falling myths from a scene that, or adecúa to that use, or that is used for the aims for which the field has been conceived, the sport encounter of all Hindu to him. At least, while music like competition is not accepted, Olympic or no.

Of this form it would not be necessary to lament spectacles like which it offered the night of Thursday the British musician Elvis Costello. The artist offered one of those concerts that could be described as unforgettable by the quality of the interpreters and the energy and the genius that wasted the composer and interpreter. Without giving truce, Costello removed all the artillery and was connecting a song with another one, changing of rate without losing the north, uniting its impeccable ballads with its subjects in which it assembles styles without nothing hisses: of the espídico rock to reagee bailón, of soul sensual to the pop setentero, of the jazz to country like a luxury car: accelerating from zero to one hundred in a matter of seconds.

When it began, the coldness of the half-empty audience gave chills. When starting the powerful band, the first reaction was the one to leave fleeing from a lethal trap for any eardrum with desire to arrive at old without tasting sonotone. Luckily, Elvis Costello is a professional of first category and knew to take control of the situation like a bullfighter until he had the public surrendered on his feet. Two ears and return to the rotation. Two hours and average of frenetic trip by the history of the best pop rock and of last the twenty years were. That noticed between the hearing, talludita, to which there would be to add a reflection "of sort": Why are 85 percent of the most fanatical followers of Elvis Costello men?

The British artist, surrounded by his band The Imposters, made a review by some of his mythical songs: Radio, Radio, Alison, Oliver's Army, Watching the detectives, (I don't want to go) Chelsea, Pump it up, Almost blue... Fell put in riffs guitarreros of melodías as famous as I feel pretty from West Side Story and until it dropped the surfer's success, parody of the Beach Boys The other side of summer and impressive compositions like which it gives title to its album of 1998, Painted from memory, in addition to some subjects of the last disc, The delivery man.

The known versatility of brilliant musician was evident in his first visit to Vigo. Presumably he did not know how it got to the ears of those who endured, ignoring the distortion, to appreciate the flashes of genius between sonic brush. If so, it was to get mad. And he did. Instead, undaunted in his suit and red tie , with a pleasant attitude and tireless work, there were passing through his hands an impressive collection of electric and acoustic guitars.

With the encore he continued to demonstrate generosity and eventually played nearly thirty songs, a record for the usual stinginess that stars show. He dared with a verse sung a capella, almost inaudible to those who were located further away from the stage, for whom it was a silent ceremony. Deaf but happy .

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